Ven...
dijo E.T. a Elliot
Quédate!
Susurraba el niño
Estaré aquí mismo...
le aseguró
el duende señalándole la frente con su dedo mágico encendido
Si has llegado hasta aquí, no te vayas sin decir adiós.
Si puede ser,
hasta luego.
Yo,
estaré aquí mismo...